Contenidos más leídos

Texto libre

¡Aquí puedo escribir lo que quiera

como también no escribir lo que quiera

finalmente es mi opción personal!

(aunque no estoy tan seguro)

Personas en línea

En estos momentos hay 1 personas visitando "Willi Kaufmann Cabiol"

Comentarios recientes


Nos Talgia

Enviado por Willi Kaufmann Cabiol el 16/08/2008 a las 07:52 PM

Nos TalgiaNos Talgia

 

Madre de todos los tangos, compañera fiel hasta muerte de los emigrantes perennes.  Curadora de los recuerdos, eco de las juventudes idas, de los enamorados adjunta, de las lágrimas sustento, fuente de los lamentos en noches estrelladas. De la lluvia pasajera, bordada de atardeceres en los desiertos floridos. Marco de luna en las puestas de sol. Huella de pisadas en la arena. Musgo de verde profundo en las rocas partidas y por la furia del mar de promesas malheridas. De los marinos patrona perpetua, de los rosales sus agudas espinas. De los años, los años perdidos,

(Leer más)
Etiquetas:

Calle sin Entrada - Capítulo VIII

Enviado por Willi Kaufmann Cabiol el 16/08/2008 a las 04:12 PM

Meditación

Estoy que casi no me aguanto de la curiosidad de saber como para terminar esta historia. Dada mi cercanía con el autor pensé que tal vez tuviera alguna ventaja para conocer el final, pero el aprendiz de escritor me dice que ni el lo sabe, cosa que no se la creo mucho. Así será me digo yo y no le distraigo más, para que siga el relato.

Lo que en un momento pensé que sería relativamente fácil, ahora lo estaba viendo bastante más complejo. Estaba en El Olvido, calle declarada oficialmente Sin Entrada donde ya sólo vivíamos dos seres humanos: Mivecino y Yo, los únicos que cuerdamente nunca salimos para evitar el bochorno y más que eso, la pérdida de la posibilidad de volver a entrar, quizás para siempre. Ese “para siempre” fue el que me alertó a hacer algo y así fue como se me ocurrió que si todo el mundo dejaba “que el tiempo pase”, yo debía intentar lo inverso: “dejar que el tiempo no pase”. No pasando el tiempo el quedarme allí enclaustrado dejaba de tener esa amenaza desesperanzadora de la condena perpetua, era detener las agujas del reloj de la vida, era hacer una pausa en el video de la existencia, entrar a un tiempo sin tiempo durante el cual nada malo podría suceder, porque nada podría suceder. Eso también incluía a lo bueno, pero ese era un costo necesario para el equilibrio perfecto en todas las circunstancia del ser: emocional, kinésico, mental y espiritual. Mejor aún que el quedarse dormido, ya que durante el sueño todas nuestras funciones siguen en actividad y ni siquiera detener podemos, por algunas horas,  el hacernos más viejos.

(Leer más)
Etiquetas:

Calle sin Entrada - Capítulo VII

Enviado por Willi Kaufmann Cabiol el 16/08/2008 a las 04:07 PM

TV

El paulatino y finalmente total despoblamiento de mi calle me llevó a otra situación no menos extraña. A pesar de ser solos Mivecino y Yo los únicos habitantes de El Olvido, yo no sabía su dirección, nuestros encuentros siempre habían sido obra de la casualidad. Dos interrogantes se sumaban ahora a mi desconcierto. Una era que si yo había hecho un Puerta a Puerta, en algunas de ellas, me refiero a las puertas por supuesto, debió haber aparecido Mivecino, salvo claro está que el estuviera a esa hora justo de visita en mi casa, pero si así fuera yo debiera haberme enterado, ya que para entrar a mi casa, yo debo abrir la puerta. ¡Que curioso!. La segunda tenía que ver precisamente sobre la casualidad de encontrarnos al azar siempre que necesitábamos comunicarnos. Yo se que nada pasa por casualidad, que todo tiene su origen en una causalidad y que el sincronismo es uno de los misterios mejor guardados por los sabios de todos los tiempos. Pero una cosa es saberlo como un conocimiento adquirido y otra de aprehenderlo de la realidad misma experimentada y vivenciada.

(Leer más)
Etiquetas:

D E S C U B R I M I E N T O

Enviado por Willi Kaufmann Cabiol el 12/08/2008 a las 06:20 PM

De no haber sido una de esas casualidades, que en realidad no son casualidades, ni menos coincidencias, sino que tal vez y con toda seguridad sincronías elevadas a su máxima potencia, he descubierto que la persona que más visita mi blog soy yo. 

¡Por algo será! 

Etiquetas:

Sabi Duría

Enviado por Willi Kaufmann Cabiol el 09/08/2008 a las 01:23 PM

Sabi Duria

Te ríes de mí, de ellos, de todos irónica te burlas. Escondida en viejos ropajes, teñida de canas ridículas y arrugas frondosas. Cuando te busco desapareces, cuando no te necesito te presentas rodeada de luces, sarcástica, amargada y tardía, también lejana, elevada por las nubes para que nadie te alcance. Te veo en tu en trono y  a tu trono en una corte de pelucas empolvadas.

(Leer más)

Punto y Coma

Enviado por Willi Kaufmann Cabiol el 02/08/2008 a las 12:51 PM

Las gapas lopas

 

Como reventando los aires

Van por senderos de furia

Las gapas lopas

 

Nadie las lapas

Ni detenerlas pueden las grandes olas

Puñado de firmamentos

Filos acerados

Muerpes también lopas

 

Tropel de corceles blancos

En negras noches galopan

Las gapas lopas

Etiquetas:

Calle sin Entrada - Capítulo VI

Enviado por Willi Kaufmann Cabiol el 01/08/2008 a las 07:57 PM

capilla

De la escuela me fui raudo a la Capilla del Recuerdo, con la certeza que allí encontraría al señor Cura rezando los Maitenes o preparando su homilía dominical tan celebrada por los devotos parroquianos que frecuentemente abusaban de la bondadosa espiritualidad del clérigo y con un frenético “bis” “bis”, disimuladamente acompañados de silbidos impropios de ser lanzados en un lugar santo, le hacían repetir dos y hasta tres veces su prédica, algo totalmente insólito y fuera de todo protocolo litúrgico que no obstante era tolerado por la autoridad eclesiástica siempre y cuando los sermones fueran inéditos, salvo que se

(Leer más)
Etiquetas:

Calle sin Entrada - Capítulo V

Enviado por Willi Kaufmann Cabiol el 01/08/2008 a las 05:42 PM

escuela

Sin lograr ni remotamente dimensionar la magnitud de la empresa que me había propuesto, involucrando a Mivecino por supuesto, ese día me levanté especialmente animoso. Sólo se trataba de hacer que “el tiempo no pase”, o sea exactamente lo inverso que hacía el resto del mundo: “dejar que el tiempo pase”. ¿Sería tan difícil? Me imaginaba que no lo era.

Los contrarios son la esencia de la humana y cósmica existencia me repetía. El universo se expande y luego se contrae hasta un nuevo big bang. Todo lo que crece, decrese. La oscuridad es vencida por la luz

(Leer más)
Etiquetas:

Calle Sin Entrada - Capítulo IV

Enviado por Willi Kaufmann Cabiol el 25/07/2008 a las 01:03 PM

tiempo

Dejemos que el tiempo pase, fue la mejor idea que tuvo Mivecino. Durante años sólo nos habíamos saludado con una graciosa y oriental inclinación de cabeza, sin jamás haber cruzado palabra. Fue así como a falta de información sobre su nombre, decidí llamarlo Mivecino. Las circunstancias que se fueron sumando a raíz del decreto alcaldicio de señalar mi calle del Olvido, como Calle Sin Entrada, nos llevaron a un acercamiento ante la urgente y perentoria necesidad de intercambiar ideas.

El problema de darle un destino digno a nuestros restos mortales, pasó a segundo, tercer, cuarto y quinto

(Leer más)
Etiquetas:

Calle Sin Entrada - Capítulo III

Enviado por Willi Kaufmann Cabiol el 24/07/2008 a las 08:35 PM
Enviado por Willi Kaufmann Cabiol el 24/07/2008 a las 20:32

lluvia

Como suele suceder en la vida real, en este cuento también se puso a llover a cántaros, justo cuando la masa humana se encontraba a punto y coma de hacer una tontería. Todos a un mismo tiempo se quitarían su ropa, lo que se llama “toda prenda” hecha de material textil, cuero o imitaciones, y así como Dios para los creyentes y la natura para los libre pensadores, los echó al mundo (salvo la silicona subcutánea),  harían una demostración de

(Leer más)
Etiquetas:
1 | 2 | 3 | 4 Siguiente